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Cómo mantener y cuidar tus esquís entre temporadas

Almacenamiento, encerado y revisión de cantos. Lo que necesitás saber para que tus tablas duren años.

Un buen par de esquís es una inversión, y como toda inversión merece cuidado. La diferencia entre unas tablas que duran tres temporadas y unas que duran diez no suele estar en la marca, sino en cómo se las trata cuando la nieve se derrite y llega el momento de guardarlas.

La limpieza después del último día

Antes de guardar los esquís, limpiá bien la base y los cantos. Restos de suciedad, agua o sal de los caminos pueden generar óxido durante los meses de guarda. Secá completamente toda la superficie metálica: la humedad atrapada es la principal enemiga de unos cantos en buen estado.

El encerado de verano

Aplicar una capa generosa de cera antes de guardar los esquís —sin rasparla— protege la base del aire y la resequedad durante la temporada baja. Esta "cera de verano" sella la suela y evita que el material se vuelva poroso y blanquecino. Al comienzo de la temporada siguiente, simplemente raspás el exceso y los esquís quedan listos.

La revisión de cantos

Pasá los dedos con cuidado por los cantos para detectar rebabas o zonas oxidadas. Pequeños desperfectos pueden corregirse con una lima específica, pero si encontrás daños profundos o la base muy marcada, conviene llevar las tablas a un taller para un afilado y reparación profesional antes de volver a usarlas.

Dónde guardarlos

Guardá los esquís en un lugar seco, fresco y lejos de la luz solar directa. Evitá sótanos húmedos o áticos que se recalientan en verano. Lo ideal es mantenerlos parados o colgados, sin peso encima que pueda deformar la estructura. Aflojá las fijaciones para reducir la tensión sobre los resortes durante los meses de descanso.